Verdadero Amor


Entonces Dalila, haciendo pucheros, le dijo: «¿Cómo puedes decirme “te amo” si no me confías tus secretos? ¡Ya te has burlado de mí tres veces y aún no me has dicho lo que te hace tan fuerte!».

Jueces 16:15 (NTV)

Podemos ver aquí la actitud manipuladora de esta mujer, Dalila, quien lloraba y se hacía la víctima en esta situación solo para conseguir lo que realmente quería. Ella decía que Sansón no la amaba porque él no hacía lo que ella le pedía. La pregunta sería, ¿ella lo amaba? ¿Qué es el amor? En estos días se nos vende el amor como la pasión por alguien, se confunde con lujuria y se reduce a una atracción sexual, a tener deleite con otra persona, pero no incluye problemas, ni sufrimiento. Si reducimos el amor a un sentimiento, el amor va a ser muy variable, entonces podría decir hoy “te amo”, pero mañana, no lo sé. Las cifras de divorcios siguen en aumento porque nos han enseñado algo que no es cierto y estamos viviendo una mentira. ¿Qué nos dice la Biblia? El amor es una decisión, no es porque lo merecemos, simplemente hemos tomado la decisión de amar a alguien, lo que me debe llevar a trabajar por esto cada día. La mayor muestra de amor nos la dio Dios. Él nos amó primero y lo hizo cuando aún éramos Sus enemigos y no queríamos nada con Él, Su amor es tan grande que envió a Su Hijo Amado a morir en la cruz para salvarnos (Juan 3:16-17). Tal vez en algún momento hemos sido como Dalila y lloramos cuando Dios no accede a nuestros deseos, y le decimos: “¿No que me amas?” Pero a diferencia de Sansón, Él no se mueve por emociones, sino que nos dará lo que Él sabe que será lo mejor para cada uno en el momento preciso. Eso es amor, no es ceder, no es dar y dar, ni siquiera es complacer al otro. Lo manifestamos cuando buscamos lo que es mejor para el otro sin pensar en nosotros. Aclaremos, lo que es bueno, no siempre es lo que deseamos y esperamos, sino lo que es correcto o lo que producirá algo bueno en su momento. Eso hizo Jesús, Él murió para darnos vida. No Le importó llevar nuestro pecado y sufrir la consecuencia de muerte (Romanos 6:23), pues quería lo mejor para nosotros. ¿Por qué se acaban tantos matrimonios? Primero, porque Cristo no es Su centro; Segundo, porque cada uno antepone su propio bienestar al de su pareja y no mueren a su “yo” para poder ser una sola carne. Tenemos que aprender a ceder. Si queremos matrimonios duraderos necesitamos utilizar más la palabra “nosotros” y menos la palabra “yo”. Leamos hoy 1 Corintios 13, pero personalicemos este pasaje y en cada parte donde dice “amor” cambiémoslo y digamos nuestro nombre y experimentemos lo edificante que es, cuánto nos confronta y ministra.

Oración

Señor, gracias por amarme de tal manera, gracias por ser mi ejemplo a seguir, gracias porque has derramado de ese amor en mi corazón para poder amar a otros y gracias porque en Tu Palabra me enseñas cómo hacerlo. Quiero dar a otros de lo que me has dado, sé que me falta todavía mucho, pero con la ayuda de Tu Espíritu Santo lo puedo lograr, en el nombre de Jesús. ¡Amén!

Compartir

Opciones para ver el culto en vivo:


Ver en la web: Clic aquí


Para Móviles y Tabletas: Clic aquí


Suscribiéndose a nuestro Canal de Youtube: Clic aquí


A través de Facebook Live: Clic aquí


Jana: una película que muestra cómo el amor de Dios restaura vidas

Ir al artículo.