| La Palabra por la que vivimos |
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Prédica de Joel Rivas, Domingo 09/11/2009, Segundo Culto
Mt 4:1-4 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a Él, el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.
Lo primero que debemos resaltar es que Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu Santo. El ayunó cuarenta días y cuarenta noches, sin comer absolutamente nada. En lo natural, una persona no puede durar más de tres días sin tomar agua, porque muere por deshidratación; por lo tanto, para hacer este tipo de ayuno tan prolongado, uno debe estar guiado por el Espíritu Santo.
Jesús fue tentado durante todos los cuarenta días y cuarenta noches que duró el ayuno; no solamente las tres veces que aparecen descritas en las escrituras como tendemos comúnmente a considerar, sino que éstas son las que al Espíritu le plació que quedaran registradas. Inclusive, al escudriñar los pasajes paralelos de los demás evangelios, podemos apreciar que sucedió de esta manera.
¿Cuál seria la tentación mas grande para el Señor luego de cuarenta días y cuarenta noches sin comer absolutamente nada? Por supuesto que ser probado con el alimento Esta seria la tentación más fuerte para el Señor en ese momento y precisamente fue la primera tentación que el enemigo usó. “…Si eres de hijo Dios, di que estas piedras se conviertan en pan y comételas…”. Claro que tuvo que sentirse tentado porque tenía hambre. Entonces si Él era Dios ¿porque no convirtió esas piedras en pan? Primero, nunca lo haría porque se lo indicara el enemigo. Segundo, no era su tiempo de ser manifiesto. Jesús fue cien por ciento Dios y cien por ciento hombre; mas Él decidió despojarse de toda su facultad divina, para hacerse semejante a nosotros en todo. En ese momento, Él decidió no usar su poder divino.
Jesús le respondió: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Le respondió con la Palabra, citando un versículo que encuentra en Dt 8:3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.
Jehová permitió que el pueblo de Israel pasara por el desierto para probarlo, para afligirlo, para hacerlo pasar hambre. Lo hizo para que ellos entendieran que no solamente de pan iban a vivir, sino de toda Palabra que saliera de la boca de Dios; es decir, que no sólo necesitarían del pan físico, sino que también iban a necesitar del pan espiritual. Esto significa que nuestra vida depende de la Palabra de Dios.
Hay dos cosas básicas en la vida del cristiano que son la oración y la Palabra. La gran mayoría de los problemas que nos ocurren es porque estamos débiles en una de las dos. La Palabra es nuestro alimento ¿Qué pasa si nosotros nada más comemos una vez al día o una vez a la semana? Pues, nos debilitamos. Así también hay muchas personas que están débiles espiritualmente porque no se alimentan bien de la Palabra.
Satanás conocía las Escrituras, y se evidencia en las tres tentaciones al Señor que presentan los evangelios. Cada vez que él tentó al Señor, utilizó la Palabra para tentarlo. Por ejemplo:
Mateo 4:5-7 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.Jesús le dijo: Escritoestá también: No tentarás al Señor tu Dios.
La Palabra que estaba citando está en Salmo 91:11-12 “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra”.
Satanás reconocía las escrituras, que la Palabra que estaba usando tenía la autoridad de Dios. Reconocía que era verdad y también que la estaba usando torcidamente. Pero a pesar de conocerla y reconocerla, no se sujeta a obedecerla. De nada nos sirve conocer la Palabra y reconocerla si no la aplicamos a nuestra vida.
PASOS PARA ESTUDIAR LA PALABRA
1) Conocerla
2) Reconocerla
3) Entenderla
4) Obedecerla
2Ti 2:2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
1P3:1 sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia.
Dios nos pide que estemos preparados para presentar defensa y si alguien nos pregunta: “¿Por qué alabas? ¿Por qué oras? ¿Por qué lees la Biblia?”. Tú le sepas responder a esa persona. Dice también que seamos capaces de enseñar a otros. No solamente se refiere a pastores y maestros, sino al cuerpo de Cristo en general, porque no solo ellos tienen la responsabilidad de enseñar la Palabra.
Ef 4:11-12 Y Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
¿Quiénes son los que hacen la obra? El cuerpo de Cristo es quien la hace la obra y el cuerpo de Cristo somos nosotros.
1- Conocer: Lo primero es que debemos conocer sus características. Sus libros son sesenta y seis y está dividida en dos partes: antiguo testamento y nuevo testamento. Fue escrita durante mil quinientos años aproximadamente, por cuarenta autores distintos, los cuales provenían de diferentes países. Fue escrita en diferentes condiciones y a pesar de que esos autores la escribieron durante todo ese tiempo, ésta mantiene una perfecta unidad y coherencia como si hubiera sido escrita por un solo autor.
En la Biblia no encontramos ninguna contradicción, a pesar de que fue escrita por distintos autores. Abarca temas distintos y controversiales, pero no se contradice, lo cual, es una evidencia de que solo puede provenir de Dios porque ningún hombre de sí mismo pudiera producir tal milagro.
La Biblia se mantiene siempre actual. Contiene más de mil ochocientas (1,800) profecías específicas. De Cristo hay doscientas profecías y el día que murió se cumplieron treinta y tres.
2- Reconocer: Hay personas que conocen las Escrituras pero no la reconocen, sino que creen en diferentes cosas. Pero no basta con conocer sino que tenemos que reconocer que la Palabra tiene autoridad, que es verdadera y que es infalible; es decir, que no “falla”, tiene autoridad de Dios, y es para que la apliquemos en nuestra vida. Cuando reconocemos esto, no podemos quedarnos indiferentes a la Palabra porque la Palabra viene de Dios.
3- Entender: dice en Hch 8:29-31 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
Nosotros necesitamos que alguien nos enseñe, no podemos asumir que lo sabemos todo. Tenemos que comenzar a leer la Palabra, y permitir que alguien que tenga un mayor conocimiento que nosotros nos la explique. Es mejor leer un solo versículo y entenderlo, que leer diez capítulos, sin entender nada.
Ef 4:14 Ya no seremos como niños, que ahora piensan una cosa y más tarde piensan otra, y que son fácilmente engañados por las falsas enseñanzas de gente astuta que recurre a toda clase de trampas, (BLS).
La Palabra nos manda a que estemos alerta y que estemos bien preparados para que no nos engañen. Debemos estar claros en lo que creemos. Dice la Palabra que los maestros serán juzgados más severamente, porque se supone que están enseñando lo que Dios dice. Debemos ser como la iglesia de Berea que cuando Pablo y Sila le predicaban iban a las escritura para confirmar lo que habían escuchado.
Lc 24:45 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras.
Después que Jesús resucitó se le apareció a varios discípulos y les abrió su mente e intelecto para que pudieran comprender las Escrituras.
4- Obedecer: Ro 2:13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
Stg 1:22-24 Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la Palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
Es decir, en la Palabra, nos miramos como en el espejo. Ella nos confronta y tenemos que actuar en base a ella. No lo podemos postergar, porque sino, no la estamos poniendo en práctica. Lo más importante es que nos deleitemos en obedecer la Palabra de Dios.
Transcripción: Ana Teresa Amarante Corrección: Raquel Reyes |