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Dios tiene toda la autoridad PDF Imprimir E-mail

Por: Pastor José Arturo Estevez

Domingo, 25 de Oct de 2009, Tercer Culto

 

Mateo 28:18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.

Dios tiene toda autoridad y la tiene sobre toda creación. El puso todo lo que hay en el cielo: estrellas, planetas, constelaciones. La Biblia dice que los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de su mano. (Salmos 19:1). Cada segundo que pasa Dios crea una nueva estrella.  Porque Dios es el Creador, el Hacedor, el Dueño de todo lo que existe. Nuestro Dios es demasiado grande; pero nosotros por tener una mente pequeña, una mente finita, muchas veces lo vemos como un Dios pequeño. El es más de lo que nosotros pensamos, creemos o entendemos. Es un Dios que es hacedor de maravillas, un Dios incomparable, que cuando dijo: “Sea la luz”, se produjo un rayo de luz. Dios es creador, y tiene la autoridad sobre toda la creación porque El la hizo y continúa sustentándola.
 
Dios tiene toda la autoridad sobre la esterilidad
No sólo la física, sino de todo tipo. Hay personas estériles para amar; no producen amor, no sacan amor; hay personas estériles para ayudar, para formar y mantener una relación. Existen muchos tipos de esterilidad: emocional, espiritual. Pero Dios tiene la autoridad sobre toda esterilidad, y cuando El actúa sobre ella, trae multiplicación, abundancia.
 
Dios tiene la autoridad para abrir el mar y pasar en seco.
Si estás ahora frente al mar, si tienes problemas, Dios puede abrir el mar para que pases en seco y del otro lado puedas cantar “el Himno de Victoria”. Dios puede dividir las aguas de los problemas que tienes en tu vida, si lo crees.
El pueblo de Israel no escogió ir por el Mar Rojo, ellos no escogieron el camino, fue Dios quien lo permitió; así también, Él levantó a Faraón, para que el pueblo tuviera que clamar, y pudieran conocer que Él era el Dios Todopoderoso. Dios habló con Moisés y le explicó lo que tenía que hacer, pero cuando Moisés tuvo el mar de frente y vio las huestes de Faraón que venían atrás olvidó lo que había hablado con Dios y comenzó a clamar nueva vez.  Dios lo amonestó diciéndole: “¿Por qué clamas a Mí? No es tiempo de clamar, es tiempo de actuar”. Entonces Moisés se enfrentó con el Mar Rojo creyéndole al GRAN YO SOY, y por esa razón vio el milagro. Pero Moisés no buscó una vara larga, para tocar el mar desde la orilla, él se metió al agua y desde allí toco el mar y éste se abrió. Entonces, para conocer al Dios de toda autoridad hay que meterse al agua, hay que dar el paso, hay que atreverse a creerle a Dios. Lo de Moisés fue un acto de fe muy grande para creer que Dios podía abrir el mar.
 
Dios tiene toda autoridad para salvar  del pozo de los leones.
Daniel se tuvo que enfrentar  al pozo de los leones, y sus tres amigos al horno de fuego y a ninguno le pasó nada. Si en este día te encuentras estás metido en el pozo de los leones o en el horno de fuego, Dios te puede salvar, porque El tiene toda autoridad.
 
CUATRO ASPECTOS SOBRE LOS CUALES TIENE TODA AUTORIDAD:
 
·         SANAR TODA ENFERMEDAD.  
A veces oramos por los enfermos, pero lo hacemos con falta de fe pues no creemos que Dios puede hacerlo. En una ocasión mientras Pablo predicaba, uno de los que estaba oyendo el mensaje se durmió, se cayó y murió. Pablo bajó y fue donde el muchacho cayó, y dijo: “¡En el nombre de Jesús, levántate!”. En otra ocasión un hombre le pidió una limosna a Pedro, y éste le dijo: “Ni oro, ni plata tengo, pero lo que tengo te doy, ¡En el nombre de Jesús, levántate y anda!”, Pedro sabía que tenía el poder de Dios y que Dios tiene toda autoridad sobre la enfermedad.  Si creemos que Dios tiene toda autoridad sobre la enfermedad, oraremos por los enfermos, aún por los muertos y sanarán y se levantarán.
 
Isaías 53:3-5. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él fue herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curado.
 
Jesús tiene toda autoridad, porque Él venció en la cruz. Cristo llevó sobre sí todas nuestras enfermedades, aún en los momentos de mayor dolor, Él está ahí, aunque pareciera que no. Cristo siempre está en los momentos difíciles, en los momentos de soledad; la presencia de Dios es real, nunca se va, está ahí. Cristo sana nuestra parálisis física, emocional, espiritual. Hay personas con parálisis en los brazos, no puede dar ni recibir abrazos. Hay personas paralizadas incapaces de dar amor. No dan una frase de aliento, no ayudan a nadie, aunque lo vean hundirse, no se inmutan; pero Dios puede cambiar esa parálisis de nuestra vida.
 
Dios puede sanar nuestra ceguera porque a veces estamos ciegos. Hay personas que miran pero no ven; son personas que siempre están pidiendo, siempre necesitadas, nunca conformes porque no pueden ver ni recibir. Aunque se les dé amor, no lo pueden recibir, pero Dios sana nuestra ceguera, El tiene toda autoridad.
 
Dios sana nuestra sordera. Hay personas que por más cosas que le digan, no oyen porque están sordas; aunque traten de agradarlas, diciéndole cosas buenas, las rebotan, porque no entienden, no importa la manera en que se le diga. Viven siempre anhelando amor, porque están sordas; pero Dios tiene aun autoridad sobre nuestra sordera y es capaz de hacernos saltar, de quitar toda parálisis de nuestra vida.
 
Hay personas que están tan ciegos que no pueden ver ni siquiera la bendición, y maldicen lo que tienen por lo que no tienen. Hay tanta gente ciega que no quiere ver toda la bendición que Dios nos da. Tenemos tanto cosas por la que dar gracias a Dios, y no lo hacemos, no le damos gracias a Dios por nuestros ojos, porque podemos ver; no damos gracias por nuestros pies, porque podemos caminar. Demos gracias a Dios por todas las bendiciones que tenemos. Paralíticos, ciegos y sordos, pero sobre todo esto Dios tiene toda autoridad.
 
·         CALMAR LA TORMENTA.
Mateo 8:24-27. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! El les dijo:¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo:¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?
 
 No es lo mismo pasar la tormenta con Cristo adentro que con Cristo afuera. La prueba no se pasa igual. Con Cristo en la barca pueden suceder dos cosas:
 
a)     Estar confiados y en paz, aunque pareciera que Él no hace nada. Lo más grande de nuestra relación con Dios, no es verlo hacer milagros y maravillas, sino que a pesar de que Él no haga nada, aún podamos estar paz. A veces oramos y creemos que las oraciones no pasan del techo, nos desesperamos, pero no entendemos que Dios no pasivo, sino que Él espera su tiempo. Por más esfuerzos que hagamos o por más que gritemos, Dios no va adelantar el proceso. Debemos estar confiados y en paz, esperando lo que Dios tiene que hacer, pero no a nuestra manera, en nuestro tiempo, sino, como el Señor quiera.
b)    Despertar y clamar, aunque recibamos la reprimenda de nuestra poca fe. Atrevámonos a acercarnos a Dios en la barca, a despertarlo y a decirle que tenemos miedo, que nos sentimos mal, y como Dios tiene toda autoridad calmará la tormenta.
 
·         LEVANTAR DE LA MUERTE.  Marcos 5:21-24,35-42
 
Cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, sele reunió mucha gente, y él se quedó en la orilla.  En esto llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, que al ver a Jesús se echó a sus pies y le rogó mucho, diciéndole:-Mi hija se está muriendo; ven a poner tus manos sobre ella, para que sane y viva. Jesús fue con él, y mucha gente lo acompañaba apretujándose a su alrededor. Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegaron unos de casa del jefe de la sinagoga a decirle al padre de la niña:-Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar más al Maestro?
 
Pero Jesús, sin hacer caso de ellos, le dijo al jefe dela sinagoga: -No tengas miedo; cree solamente. Y no dejó que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga y ver el alboroto y la gente que lloraba y gritaba, entró y les dijo: --¿Por qué hacen tanto ruido y lloran de esa manera? La niña no está  muerta, sino dormida. La gente se rió de Jesús, pero él los hizo salir a todos, y tomando al padre, a la madre y a los que lo acompañaban, entró adonde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo:
-Talitá, cum (que significa: "Muchacha, a ti te digo, levántate.") Al momento, la muchacha, que tenía doce años, se levantó y echó a andar. Y la gente se quedó muy admirada.
 
Jairo fue a clamar a Cristo, porque él sabía que El tenía autoridad para sanar a su hija. Dios tiene toda autoridad sobre la muerte. Existen varios tipos de muertes. ¿Nos atreveríamos a orar por alguien que acaba de morir?, ¿Creemos que Dios tiene toda autoridad para resucitar?, ¿Nos atreveríamos a imponerle la mano, y decirle: “En el nombre de Jesús, ¡levántate!?”.
Muerte espiritual. Todo aquel que no tiene a Cristo está espiritualmente muerto.
Muerte emocional. Hay tantas personas que han recibido tantas heridas, que ya no sienten nada, no se inmutan, no se emocionan.
Muerte económica. Hay muchas personas que económicamente están agonizando, pero Dios también tiene toda autoridad sobre este tipo de muerte.
Muerte afectiva. Hay personas que no pueden dar ni recibir amor o afecto porque están  muertas afectivamente, pero aún sobre eso Dios tiene toda autoridad.
 
·         CAMINAR SOBRE LAS AGUAS. Marcos 6:45-51
 
En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo:¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban.
 
Aquí las cosas eran diferentes, porque la tormenta estaba azotando y Cristo estaba fuera de la barca; pero en medio de la más cruel de la tormenta, justo ahí aparece nuestro Salvador. Hay dos experiencias que podemos vivir cuando Cristo viene caminando sobre las aguas en medio de la tormenta de nuestra vida:
a)            Atrevernos a caminar como El sobre las aguas. Todos nosotros en algún momento vamos a tener que caminar sobre las aguas, porque vamos a ser probados. Es el tiempo que tenemos que aprender a vivir por la fe. En algún momento vamos a necesitar fe para creer que lo único que tenemos es a Dios. Puede ser en una situación económica, una enfermedad, problema con el cónyuge...... Sólo los sobrenaturales, los que se atrevan a vivir en la sobrenaturalidad de Dios lo veremos volver. Si todos los discípulos hubieran identificado a Cristo cuando venía caminando sobre las aguas, todos se hubieran tirado de la barca; pero a la distancia que estaba sólo se veía una sombra, no se podía definir bien quien estaba ahí. Pedro fue el único que se atrevió cuando oyó la voz de Dios. ¿Y tú, has visto a Cristo alguna vez? Cuando Jesús dijo: “Yo soy”, Pedro reconoció que Cristo tenía poder para caminar sobre las aguas y por eso le pidió a Jesús que ordenara que él también caminara. Solo los que nos atrevamos al oír la voz de Dios, a tirarnos de la barca al agua para vivir de forma sobrenatural, lo veremos volver; los demás se van a quedar esperando que Él regrese. Tu puedes caminar como Jesús sobre las aguas, creyéndo que Él tiene toda autoridad para hacer en tu vida lo que haya que hacer, por grande que parezca el milagro.
b)             La segunda experiencia, es ser testimonio a los que nos rodean, del poder de Dios. Pedro regresó a la barca de nuevo caminando porque Jesús lo permitió. Los demás discípulos, sólo pudieron ser testigos. Dios anhela que nosotros podamos caminar sobre las aguas y no que nos quedemos solo como testigo de ver a otros hacerlo.   
 
No importa la situación en la que te encuentres hoy, Jesús tiene toda autoridad y puede sanarte, librarte, salvarte, transformarte.  Ya sea que mantengas tu paz en medio de la tormenta, mientras esperas a que Él se manifieste o que clames a Él por auxilio; o que vayas a Él caminando sobre las aguas y seas de testimonio a los demás, Dios está en control de toda sitiuación, y nada hay imposible para Él.
 
Transcripción: Ysabel Vicente
Corrección: Raquel Reyes