| Lo que Dios escoge para la excelencia de su poder, II Parte |
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Mensaje del Apostol Fernando Ortiz, 27/09/2009, Domingo 1C Cuando Natán pecó tomando a Betsabé y mandando a matar a Urías heteo, vino a él el profeta Natán para hablarle de parte de Dios. Natán le refirió la historia de un hombre rico que abusó de otro pobre quitándole la única corderita que éste poseía. David, al escuchar el relato se airó contra el rico abusador, declarando que este hombre era digno de muerte. Entonces fue confrontado por Natán, quien le declara que él era ese hombre.
2Sa 12:1-6 Y Jehová envió a Natán a David, el cual viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. El rico tenía numerosas ovejas y vacas; pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. Y vino uno de camino al hombre rico; y él no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la corderita de aquel hombre pobre, y la aderezó para aquél que había venido a él. Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo esta tal cosa, y no tuvo misericordia. Entonces dijo Natán a David: Tú eres ese hombre.
Dios le declaró a David, por medio de la palabra dada por Natán todo lo que había hecho con él, y aún le declara que le hubiera añadido mucho más.
La fidelidad tiene un precio y te hace alcanzar el “mucho más” de Dios, porque Él ve la fidelidad y la recompensa.
2Sa 12:1-6 Así dice Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las esposas de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, yo te habría añadido tales y tales cosas.
2Sa 12:1-6 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos?
Hay que tener cuidado con cuatro palabras:
C aer Cuando pasamos por alto la Palabra sin meditar en ella, menospreciándola.
A ctivación Estar en el lugar no indicado, estar ociosos.
E fecto Pecó con Betsabé.
R esultado Perdió el mucho más que Dios le hubiera dado.
2Sa 12:11-12 Así dice Jehová: He aquí yo levantaré sobre ti el mal de tu misma casa, y tomaré a tus esposas delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual se acostará con tus esposas a la vista de este sol. Porque tú lo hiciste en secreto; pero yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.
Después de Dios, el que tenía la mayor autoridad era David. Cuando el profeta vino a él con estas palabras, David hubiera podido hacer uso de su autoridad y mandarlo a silenciar. Sin embargo, adoptó una actitud diferente: Reconoció que había pecado contra Jehová. En lo humano su pecado había sido contra Urías, Betsabé y su familia.
Consideremos algunas claves importantes.
#1- Al pecar, darnos cuenta contra quién verdaderamente estamos pecando. Pues no es contra el hombre. Cuando pecamos ofendemos a Dios, porque El ha confiado en nosotros y nos dio lo mejor, a su Hijo puso un tesoro en vasos de barro.
El Hijo pródigo entendió que el primer pecado lo hizo contra el cielo. (Lc 15:18)
Muchos de los grandes pecados que aparecen en la Biblia vinieron después de que los involucrados habían tomado alcohol. Pues bajo sus efectos la gente se suelta para hacer la voluntad del enemigo, el cual toma el control.
Recordemos que el principio de la sabiduría es el temor de a Dios. (Prov 1:7)
Sal 51:4 Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos. Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
¿Estando en la posición de David, hubiésemos escrito un salmo donde habláramos de nuestro pecado?
#2- Mostrar arrepentimiento genuino ante una falta, sin importar nuestra imagen, para que se vea la imagen de Dios en nosotros.
Hay pecados confesos que la gente los comete y se siente mal y va con un líder y confiera lo que hizo. O bien, puedes ser atrapado en pleno acto. O que Dios se lo revele a otra persona, tal cmo le pasó a David con Natán.
El verdadero arrepentimiento no responsabiliza a otra persona: mis padres, la sociedad, el gobierno, etc. Hay gente que ha pecado y no se ha arrepentido y tiene escondido su pecado. Pero el pecado debe ser confesado. El arrepentimiento genuino sólo puede darlo el Espíritu Santo a un corazón contrito y humillado.
Salmo 32:4-5
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; mi verdor se volvió en sequedades de estío. (Selah) Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah)
Selah ==> Pausa.
David se arrepintió y confesó su pecado.
Pro 28:13 El que encubre sus pecados, no prosperará: Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
El enemigo hace que las personas mantengan cosas ocultas y no la confiesen, y mientras tanto se mantiene acusándolos.
2Sa 16:5-7 Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simeí, hijo de Gera; y salía maldiciendo, y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo, y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. Y decía Simeí, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, varón sanguinario, hombre de Belial!
David iba huyendo porque se había revelado contra él su hijo Absalón. Iba huyendo con su familia y escolta. Pero Simeí de la familia de Saúl lo maldijo y le lanzó piedras.
2Sa 16:9-12 Entonces Abisai hijo de Sarvia, dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Yo te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza. Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David; ¿quién, pues, le dirá: Por qué lo haces así? Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha a mi vida: ¿cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, que Jehová se lo ha dicho. Quizá mirará Jehová a mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy.
Abisai le pidió a David que le permitiera matar a Simeí por lo que estaba haciendo, pero David entendió que el no pudiera hacer lo que estaba haciendo, si Dios no se lo hubiera
permitido.
#3- Ver el rostro del Señor en justicia. Cuando no obramos en la justicia de los hombres, porque en ella no opera la justicia de Dios. Debemos esperar que Dios nos defienda. Dios perdona los pecados pero las consecuencias del pecado tenemos que sufrirlas. La disciplina presente no es causa de gozo, pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. (Heb 12:11). Como el Padre se compadece de sus hijos, así Dios se acuerda de que somos polvo, pero hechura de sus manos.
#4- Arreglar nuestras vidas y casas para traer el arca del pacto a nosotros. El arca representa la presencia de Dios. Para arreglar nuestras vidas debemos ver por qué Dios no nos ha dado alguna cosa que estamos esperando.
#5- Guardar todos sus mandamientos y andar en pos de Él. Hacer lo recto delante de sus ojos.
Resumen
· El que peca, lo hace ante Dios y no ante el hombre.
· Sólo el arrepentimiento genuino permite alcanzar misericordia
· Debemos ver el rostro de Dios en justicia, especialmente en los momentos difíciles.
· Debemos arreglar nuestras vidas y casa para traer el arca del pacto.
· Guardar todos sus mandamientos.
Transcripción: Raquel Reyes
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