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Cambiando nuestra manera de pensar, III parte PDF Imprimir E-mail

Por Apóstol Fernando Ortiz, Domingo 24/01/2010

 
Los grandes motivadores de estos tiempos, los grandes conferencistas expertos, enseñan a la gente que el hombre es la suma de sus pensamientos. Esta afirmación estaba escrita desde hace mucho tiempo en el libro de Proverbios “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.”(Prov. 23:7 RV60). ¿Por qué es importante este punto? ¿Por qué se hace tan necesario mencionar esto?
 
Romanos 12:1-2 Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que deben ofrecer o vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.   (DHH)
 
            El pensamiento es muy importante. Pero hay mucha gente que cree y enseña que cambiando de manera de pensar, le va a cambiar la vida; que es a partir del pensamiento donde se va a dar un cambio. Sin embargo, nosotros entendemos lo siguiente:
 
Los pensamientos generan sentimientos => Los sentimientos generan deseos=>Los deseos generan acciones => Las acciones generan una reacción o resultado.
 
Por esto se equivocan cuando enseñan que con sólo cambiar el pensamiento se resuelve todo. No es correcto, puesto que el Señor Jesucristo fue mucho más allá.  Él sabía mucho más, pues afirmó que no es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de la boca. De la abundancia del corazón habla la boca, y esto es lo que contamina al hombre (Mateo 15:18-20). El Señor Jesús dejó claro que no es mediante los pensamientos que el hombre se contamina, sino a través de lo que sale de su corazón.
 
El problema del hombre no está en el pensamiento sino en el corazón. Y es partir de esta premisa, de donde partimos para obtener la siguiente conclusión:
 
Corazón bueno => Pensamientos buenos => Deseos buenos => Acciones buenas =>Resultados buenos.
 
            De nada sirve un pensamiento bueno si no hay un cambio en el corazón. Cuando Cristo nos cambia el corazón, ya no hay deseo de hacer lo malo ya que nos da una nueva naturaleza.
Por lo tanto es muy importante comprender que es Dios quien cambia el corazón del hombre.
 
            Como ejemplo tenemos al pueblo de Israel que salió de la esclavitud, de un periodo de 400 años de servidumbre. Al salir, aún tenían pensamientos de esclavos. Dios sacó a Israel de tierra de Faraón, protegiendo a Israel de las plagas, atravesando el Mar Rojo, y llevándolos al otro lado en el desierto. Israel era libre pero con mente de esclavo. 
           
            En temas anteriores mencionamos que esos 400 años de esclavitud generaron cierto tipo de pensamientos en la descendencia, así como también un tipo de lenguaje, no de libres, sino de esclavos. Recordemos estos tipos de pensamientos:
 
            Pensamiento con memoria de corta duración: Cuando Dios abre el Mar Rojo y a los tres días se les acabó el agua, entonces empezó la murmuración en contra de Moisés, y por ende en contra de Dios, olvidando que tan solo 3 días atrás Dios había obrado un tremendo milagro; así existen persona que olvidan lo que Dios hizo la semana pasada, o que olvidan todo lo que Dios hizo para sacarnos de Egipto. Parte de la victoria es tener buenos recuerdos en nuestra vida que son por parte de Dios. Así como por ejemplo David:
 
Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. (1 Samuel 17:37)
 
Pensamiento envidioso: El pueblo de Israel tuvo envidia de Moisés y Aarón.  
 
Pensamiento Idolátrico: Hacemos ídolos de las personas, hacemos ídolos del trabajo, hacemos ídolos de una pareja, de un conyugue, de un gobernante, o un ministro, o incluso hacemos un ídolo de nosotros mismos “egolatría”.
 
Pensamiento Impuro: el pensamiento impuro es el pensamiento de mezcla, cuando se empieza a mezclar las cosas de Dios con lo pagano, pues hay gente que dice que cree en Dios pero tiene sus amuletos.
 
Pensamiento Rebelde: el pensamiento de rebelión es el que lleva a la gente a estar en contra de todo.
 
Pensamiento en yugo desigual: este pensamiento surge cuando un cristiano que une con otra persona que le es yugo desigual, y a veces esto provoca daño entre dichas personas.
 
Pensamiento Fatalista: es el tipo de pensamiento negativo, que anticipa cualquier resultado, llevándolo a un resultado fatal o negativo.
 
Pensamiento Costumbrista: hay personas que hacen las cosas, sin saber cuál es el origen. Y no se pregunta el porqué de sus malos hábitos, no se preguntan el porqué de las costumbres que tienen en su vida.  
 
Pensamiento Servil: es aquella persona que no sale de su pensamiento de esclavo, a pesar que Dios está trabajando en su vida para hacerla libre. Ya que Dios nos quiere con un pensamiento de Conquistadores.
 
Pensamientos Negativos: estos pensamientos son todos aquellos que nacen de la duda, del descontrol o también de la desconfianza. También tienen una raíz en la derrota, y también en la derrota anticipada. Así mismo sus raíces se alimentan de la depresión.
 
Uno de los problemas más grande de los seres humanos, es que tenemos una mente y una vista temporal. Por lo tanto, solamente alcanzamos a ver una porción del futuro mediato, mas Dios tiene una visión completa del futuro y de todo lo que ha de venir. ¿Cómo nos damos cuenta de esto? Cuando vemos que Jehová creó al hombre en  Gen 2:16 – 17 Mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
 
El hombre había recibido el huerto por gracia, pero la eternidad la iba a recibir por obediencia. Ya que el pecado entró al ser humano por desobediencia, por esa razón tuvo que venir uno del cielo, que se hizo obediente, obediente hasta la muerte y muerte de cruz.
 
            Cuando la serpiente tentó a Eva, el hombre estaba sacrificando lo eterno por algo temporal, ya que Eva fijó los ojos en algo temporal. En este momento el pensamiento del hombre pasó de lo eterno a lo temporal, razón por la cual el ser humano tiende a estar más concentrado en lo momentáneo que en lo eterno. Por eso existen muchas personas que se expresan “Comamos y bebamos que mañana moriremos”, “lo seguro es la comida”.
 
            Pero Dios está más interesado en lo eterno que en lo momentáneo, tanto así que El Eterno se metió al tiempo, para darnos vida eterna a los que estábamos muertos en delitos y pecados.            Lo más grande que hay es la eternidad, porque es uno de los atributos de Dios. Y el Dios eterno nos permite acceder a ella, conectándonos por medio de su hijo Jesucristo, para tener vida eterna. Y la vida eterna significa que aunque esto físico muera en esta tierra, nosotros tendremos vida eterna en Dios.
 
La desobediencia entró por la boca; el pecado de desobediencia entró al hombre cuando por la boca comió del fruto prohibido. Comió Eva quien dio a su marido y ambos murieron. Mas ahora el Señor Jesucristo nos dice que por la boca, espiritualmente,  uno se puede salvar.
 
Juan 6:48 (Yo soy el Pan de vida). Jesús afirmó que Él era el pan, pero no uno cualquiera, sino el Pan de Vida. Para explicar esta simbología, El Señor escogió un alimento presente en la mayoría de culturas. También era importante para la cultura judía, donde no se cortaba sino que se partía. El pan es tipo de Cristo, y un pan cortado hubiera indicado que Cristo fue muerto por la mano del hombre.  Un pan partido, no obstante, es la figura de un Cristo que entregó su vida en sacrificio.  El pan conlleva un proceso en el horno, y en la antigüedad existían 3 tipos de hornos:
 
De piedra: Este tipo de horno expide un olor. Todas las personas lo pueden ver, y cuando el pan se cocina se siente el aroma.
 
De ceniza: En este horno se cocina el pan entre brasas, entre la ceniza. Es el horno de la humildad, horno de humillación.
 
Debajo de la tierra: En este horno se tomaban las brasas y se metían debajo de la tierra. Esta figura se representa ampliamente en la vida del profeta Jonás, que estuvo en el vientre del pez, tres días y tres noches, así es necesario que el Hijo del Hombre esté en el corazón de la tierra, tres días y tres noches, y al tercer día resucite de entre los muertos.
           
            Cuando Jesús murió, arrebató las llaves de la muerte al diablo, pues era imposible que la muerte lo pudiera retener, por eso en Apocalipsis el Señor Jesucristo habla de sí como el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, el que tiene las llaves de la vida y de la muerte.
 
Juan 6:32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Utilizando el símil de cuando el maná descendió del cielo, y era comido por las personas, indicándonos que si alguno comía de este verdadero pan del cielo, nos daría vida para siempre.
 
Juan 6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Las personas al poner los ojos en las cosas temporales no son capaces de entender esta verdad, ya que cuando Jesús llegó a nuestras vidas calmó nuestra hambre, calmó nuestra sed (sed de fama, de ser vistos, de ser amados).   Por eso cuando nosotros como cristianos buscamos las predicaciones, buscamos la lectura de la Palabra, cuando buscamos las cosas de Dios, no las buscamos en un plano corto o temporal, sino en un plano eterno y espiritual.
 
Juan 6:58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. Nuestros antepasados murieron porque solo comieron del maná que descendió del cielo, pero ahora nosotros tenemos vida eterna porque comimos del pan de vida que descendió del cielo llamado Jesucristo.
 
            Romanos 10:8-10 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
 
            Cuando el pecado entró al hombre fue a través de la boca, y ahora está establecido, para la salvación, que se confiese con la boca. Como el pecado entró por la boca y dañó el corazón del hombre, ahora a través de la boca se confiesa a Cristo para salvación y Él nos sana nuestro corazón, ya que mediante el corazón se cree para justicia.
 
            Mateo 10:32-33 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
 
            Esta es la razón por la cual hay que confesar al Señor Jesucristo delante de los hombres, para que el nos confiese delante de su Padre que está en los cielos, y el Padre que está en los cielos inscribe nuestro nombre en el libro de la vida.
           

 

 

 

Transcripción: Armando García

Revisón: Raquel Reyes