boton_de_imagenes.jpg

Los "Yo Soy" de Cristo PDF Imprimir E-mail

Por: Pastor José Arturo Estévez

Domingo, 1C, 21/03/2010

 
Jehová, el gran Yo Soy.
La primera vez que aparece en la Biblia el nombre “Yo Soy” es en Éxodo 3:11-14, cuando Jehová manda a Moisés a que vaya a Egipto a sacar a los hijos de Israel de allí.
 
Ex. 3:13-14 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntan: ¿Cuál es su nombre?, ¿Qué les responderé?  Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: EL YO SOY me ha enviado a vosotros.”
 
Posteriormente, en el Nuevo Testamento, aparece nuevamente este nombre, cuando los soldados romanos acompañados de Judas van a tomar preso a Jesús.
 
Juan 18:3-6 "Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas y con armas. 4 Pero Jesús, sabiendo tosas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? 5 Le respondieron: A Jesús Nazareno. Jesús les dijo: “Yo Soy”. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. 6 Cuando les dijo: Yo Soy, retrocedieron y cayeron en tierra.”
 
Yo Soy es uno de los nombres de Dios. Bajo el amparo de este nombre, Moisés va a Egipto, dice que Yo Soy le envió y hace todo lo que Dios quería. Igualmente, Cristo luego de haber hecho su obra en Israel, y celebrado la cena de Pascua con sus discípulos, próximo a ser crucificado, cuando fueron a apresarlo con un gran contingente de soldados, encabezados por Judas, se identificó como Yo Soy y la gloria de Dios se manifestó.
 
Consideremos pues, diversos pasajes en los cuales Cristo declara: “Yo soy”.
 
Los Yo Soy de Cristo:
 
1)     Yo soy el Pan de vida (Juan 6:31-35).
 Juan 6:35 “Jesús les dijo: “Yo soy el Pan de Vida; el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”. 
 
Cristo en nuestro sustento, lo que necesitamos. Todo lo que tenemos fuera de Cristo es añadidura. Cristo en nuestro sustentador porque nos provee todo lo que necesitamos. Además, es nuestra fortaleza y por esto todo lo podemos en Él, y por Él somos más que vencedores.
 
2)     Yo soy la luz del mundo (Juan 8:12).
Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo Soy La Luz del mundo; el que me sigue, de ningún modo andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
 
El conocimiento de Dios transciende, porque nos lleva a la vida eterna. Todo lo que hacemos donde Cristo no participa es tinieblas. En Dios el fin no justifica los medios.
 
3)     Yo soy la puerta de las ovejas (Juan 10:1-9).
 
Juan 10:7: “Volvió pues Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo Soy la puerta de las ovejas.
 
Una oveja es alguien que conoce y entiende el sacrificio de Cristo en la Cruz, porque se lo ha revelado el Padre. Cristo es la puerta por ser la única entrada a la presencia del Padre, de la cual estábamos destituidos.
 
4)     Yo soy el buen Pastor (Juan 10:11).
 
Juan 10:11: “Yo Soy el buen Pastor; el buen Pastor da su vida por las ovejas.
 
Para conocer a Cristo como Pastor necesitamos conocer su voz, seguirlo y obedecer lo que él nos manda.
 
5)     Yo soy la resurrección y la vida. (Juan 11:25).
 
Juan 11:25: “Le dijo Jesús: Yo Soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá.
 
6)     Yo Soy el Camino, la Verdad y la vida. (Juan 14:6).
 
Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo Soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por medio de mí.”
 
Por ser Jesús el Camino, es la única senda al Padre. Por ser la Verdad, es la realidad de todas las promesas de Dios para nosotros. Por ser Él la Vida, Cristo une su vida divina a la nuestra, para asegurarnos la vida eterna, porque Él es eterno.
 
7)      Yo Soy la Vid verdadera. (Juan 15:1-8).
 
Juan 15:1 “Yo Soy la Vid verdadera, y mi Padre es el labrador.”
 
El fruto que como labrador Dios Padre espera de nosotros, es que nos parezcamos a Cristo, porque siendo semejantes a Él, los 9 frutos del Espíritu Santo se evidenciarán en nosotros.
 
Para parecernos a Cristo, pasaremos por procesos y el Espíritu Santo como experto cirujano, cortará en nosotros donde necesitemos y lo hará tan sutilmente que ni nos daremos cuenta; otras veces, ya no como cirujano, sino como labrador, nos podará y la poda nos dolerá, pero el fruto será mayor.
 

Transcripción: Everling Núñez

Revisión: Raquel Reyes