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Como Dios nos mira en plenitud PDF Imprimir E-mail

Por: Apóstol Fernando Ortiz, 16/05/2010

 
David visto por Dios
Hay dos formas de cómo ver a David; una es como lo mira Dios y otra como lo miran los hombres. Dios miró a David de una forma especial y los hombres miran a David como Rey, uno conforme al corazón de Dios; como el que venció a Goliat; quien trajo el Arca del Pacto. Para poder entender esto, tenemos que ver cómo Dios piensa.
Apocalipsis 1:8 “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.
Dios nos mira como el Alfa y la Omega, y el “Alfa y Omega” es la primera y ultima letra del abecedario griego, es como que Dios nos mira desde la “A” hasta la “Z”,  del principio al final, nosotros vemos las personas en el momento pero Dios no mira así, Dios mira nuestro  principio y mira nuestro  final y esa es la forma en que tenemos que aprender a ver, tal y como la Biblia nos enseña.
 
David entendió que Dios lo vio cuando era un embrión dice en el Salmo 139:16 “Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas”. Nosotros vemos a David como Rey, lo vemos trayendo el Arca, lo vemos conforme al corazón de Dios, pero Dios lo vio desde sus inicios, se refiere al momento de la vida en el cual vino esa semilla y fecundo un óvulo maduro, 23 pares de cromosomas y forman lo que es el ADN (ácido desoxirribonucleico), la composición molecular genética ya estaba codificada, ya estaba dicho como iba a ser , que iba a ser varón, cual estatura iba a tener, que iba a ser de un color especifico, Dios lo  vio desde el principio.
Cuando nosotros fuimos formado en ese momento Dios nos estaba viendo y nos puso una composición molecular que nadie ha tenido, unas huellas que nadie has tenido, una identidad que nadie ha tenido ni tendrá en jamás. Dios no hace modelos en serie, nosotros somos modelos exclusivos de Dios.
Efesios 2:6 “y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”. Dios no solamente nos  vio en el embrión, sino que nos vio en los lugares celestiales. Dios nos ve desde el principio hasta el final, desde el Alfa hasta la Omega.
Si nosotros aprendemos a ver las cosas desde el principio hasta el final como Dios las mira, no cuestionaríamos muchas cosas, porque nosotros solo vemos una parte, pero Dios ve todo completo, Él nos vio desde nuestro inicio al ser engendrado en lo físico y también nos mira al final,  sentado en los lugares celestiales, lo mismo que Dios vio en  David también mira en  nosotros.
El ser humano nace producto de una victoria, millones de semillas compiten pero solo una llega a vencer, Dios nos observa  en la concepción pero Él no nos ve hasta ahí, Dios mira el transcurso en nuestra vida.
¿De que nos sirve saber que Dios nos mira desde Alfa hasta la  Omega? y ¿de que nos  sirve conocer los misterios de Dios? Tenemos que aprender a conocer las profundidades de Dios pero también tenemos que ponerlas en práctica, que ese conocimiento de Dios no sea para envanecernos sino que lo debemos poner por obra, lo primero que tenemos que entender es que los hombres ven de una manera y Dios mira de otra, Dios no mira lo de afuera el mira lo de adentro y muchas veces nosotros solo miramos lo de afuera y no juzgamos lo de adentro.
 
 
Como llegó a verse David.
Salmo 51:5  “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre”. David se vio como un hijo de fornicación. David en lo físico  fue un hijo bastardo, un hijo de fornicación, rechazado por su propia familia, sin embargo Dios lo miraba de una forma diferente, porque no importa nuestro origen exterior, nuestro origen no comenzó ahí, nuestro origen comenzó en Dios, y Dios tiene un plan, un propósito con cada uno de nosotros y Cristo endereza lo torcido que los hombre pudieron haber hecho. David  no vio el origen que los hombre le atribuían más el vio su origen en Dios.
¿De que le sirvió esto a David? David comprendió que él no vino a esta tierra producto de un simple deseo carnal sino de un plan y un propósito de Dios,  y aunque hubiera un deseo carnal ya que el dice en la Biblia: “ en maldad me concibió mi padre y en pecado me dio a luz mi madre”, pero David comprendió que había venido al mundo producto de un deseo carnal de su padre y un abuso cometido a su madre, pero antes de eso hubo uno que permitió todo eso para que en Cristo se enderecen los renglones torcidos.
Salmo 139:17 “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!”  David entendió que Dios nos solo lo vio en el embrión sino que pensó en él y los pensamientos de Dios nunca van a ser para mal. La naturaleza nuestra puede tener pensamientos buenos, regulares y malos, pero la naturaleza de Dios solamente tiene pensamientos buenos,  la Biblia nos dice que los pensamientos de Dios son de paz y de bendición para su pueblo. Cuando entendemos que no somos producto de la casualidad ni de un simple deseo carnal es ahí donde sabemos que Dios pensó en nosotros y seguirá pensando en nosotros siempre.
Salmo 40:17 “Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes”. David estaba pasando momentos muy difíciles cuando escribió este salmo, pero él tenia su confianza puesta en el Señor, y entendió que si Jehová pensó en él desde el principio también iba a pensar en él en  los momentos difíciles.
Salmo 27:10Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá”. David tuvo padre proveedor pero no padre presente. Cuando entendemos que Dios nos vio y pensó en nosotros y que lo hará siempre,  entonces actuaremos no juzgando a nuestros padres, abuelos etc. Sino que nuestra actitud para con ellos será de amor y misericordia como Dios lo ha hecho con nosotros, porque a veces la gente lo que esta haciendo es repetir historias; pecar, juzgar y condenar y en lo que uno  juzga y condena a otros, se condena a sí mismo.
 
Lo aprendido por David en el ver a Dios
1 Samuel 22:1 “Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. 1Sa 22:2 Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.
 
En ese momento Saúl era el  rey de Israel, pero ya Dios había ungido a David. Recordemos también que David se enfrento a Goliat y lo mató cuando nadie tenía el valor de hacerlo, entonces la gente comenzó a decir: “Saúl mató a mil y David mató a diez mil”, esa es una alabanza que provoca pleito porque en vez de darle la gloria  a Dios se la daban a Saúl y a David, entonces Saúl sintió celos y comenzó perseguir a David para matarlo, y David tuvo que huir.
 
1 Samuel 22:3 “Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: “Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí”. David estaba pidiendo protección para  sus padres aunque ellos lo habían abandonado, pero el entendió que ellos estaban repitiendo historia,  Dios permitió que eso pasara porque tiene un plan precioso para nuestras vidas.
1 Samuel 22:4Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte”. Esto nos quiere decir que David se ocupó de su papá y de su mamá y no le pago con la misma moneda, Dios tiene un plan para nosotros aunque nuestros padres nos hayan abandonado, nosotros tenemos que ser bendición a ellos, y  luego Dios restauro el  hogar de sus padres.
Cuando vemos y pensamos como Dios lo hizo con nosotros,  actuaremos como Dios  actuó con nosotros.
 
Transcripción: Ana Amarante      
Revisión: Esanquintin