| Las Tres Casas de Ruth |
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Por: Apóstol Fernado Ortiz, Culto Jueves Devocional, 11/03/2010
En el Antiguo Testamento hay siete (7) mujeres que de diversas maneras son figuras de la Iglesia, la esposa de Cristo. El Señor tiene una doble función: Él es el Cordero de Dios que vino a morir por todo el mundo, y es nuestro Pastor. Dice Oseas, 12:12 que Jacob por ganar esposa se hizo pastor, por lo que Cristo no solo vino a salvar, sino que dentro de los salvos vino a escoger una esposa. No es lo mismo ser salvo que ser la esposa del Cordero.
Estas siete (7) mujeres son las siguientes:
1. Eva: Se aferró a Adán, pero pecó y lo hizo pecar a él. Sabemos que Cristo es el Postrer Adán, y en la cruz, cuando fue herido en el costado, le salió sangre y agua, evidenciando que desde ahí estaba saliendo su esposa amada, la iglesia lavada por la sangre del Cordero.
2. Sara: Era estéril; nos muestra la sobrenaturalidad de Dios para lo estéril hacerlo fértil. Igualmente, nos enseña que la Iglesia de Cristo tiene que ser fértil, predicando a Cristo en todo lugar.
3. Rebeca: Figura extraordinaria de la Iglesia. Fue cautivada sin conocer; un criado, figura del Espíritu Santo, le habló de Isaac y ella se enamoró sin verlo, lo que demuestra que es el Espíritu Santo quien nos habla de Cristo y que la novia se enamora de su amado, a pesar de nunca haberlo visto.
4. Lea: La menospreciada. Tuvo cuatro hijos, con los tres primeros trató de alcanzar notoriedad y lograr el amor de su marido, pero el cuarto se lo dedicó a Jehová y le llamó Judá, que significa alabanza, lo que quiere decir que la Iglesia verdadera tiene que pasar por una etapa en la que aprenda a alabar a Dios y no a competir.
5. Rut: No es casualidad que sea la número cinco, puesto que este número significa la mano de Dios, la gracia de Dios sobre nosotros y ella al igual que nosotros, alcanzó gracia.
6. Abigail: Impidió que la mano de un hombre se alzara contra su marido y los hombres de su casa, y dio paso a la voluntad de Dios para todos.
7. Ester: Por su intervención se impidió que todo su pueblo fuera exterminado. Abigail y Ester fueron dos mujeres sabias que son figuras de la iglesia intercesora.
En esta prédica nos vamos a ocupa de Rut. Ella tuvo tres casas. La primera fue la casa de Moab; la segunda, la casa de Noemí en Belén de Judá; y la tercera, la casa de Booz en Belén de Judá.
La casa de Moab:
Rut 1:1 “Aconteció en los días en que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos.”
Jesús nació en Belén de Judá, que significa la Casa del Pan y de la Alabanza. En las casas donde hay pan del cielo y alabanza nace Cristo.
Este varón de Israel y su familia, comenzaron a ver las circunstancias, y a moverlos la desesperación y la necesidad. Nunca nos debemos mover por necesidad. Nunca debemos atravesar un río cuando esté lloviendo; porque aumenta el agua, ésta se torna oscura, arrastrando piedras, ramas, basura, y si lo cruzamos podemos resultar heridos, golpeados, o hasta ahogarnos. Debemos aprender a no movernos por las circunstancias, sino que nos mueva el Dios de las circunstancias.
Rut 1:2 “El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí.” Elimelec significa Dios es mi Rey. Cada vez que aquel hombre escuchaba su nombre, oía Dios es mi Rey, ¿pero Dios fue su Rey cuando le movieron las necesidades? El nombre Mahlón significa enfermedad; Quelión, agotamiento. Sin embargo, Noemí significa placentera, mi dulzura.
Dice la Biblia en Rut 1:3-4 “Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos, los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años.”
De los moabitas, se dice en Deuteronomio 23:3 “No entrará amonita ni moabita en la congregación”. El origen de los Moabitas está en el libro del Génesis, cuando Lot salió de Sodoma con su esposa y sus dos hijas. Su esposa a medio camino se convirtió en estatua de sal. Sus dos hijas, atrapadas mentalmente todavía en Sodoma, emborracharon a su padre para tener descendencia, y así nacieron Moab y Amón. De aquí sale la media familia de Israel: los Moabitas y los Amonitas, producto de un incesto.
Al morir Mahlón y Quelión, Noemí regresó con sus dos nueras de los Campos de Moab, porque escuchó que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan. A veces Dios permite escasez y pruebas para el mundo, para que regresemos a la Casa del Pan. Esa misma necesidad te puede sacar de la Casa de Dios o te puede traer de nuevo. Esa necesidad fue la que hizo volver al hijo pródigo en sí. El tuvo dos necesidades; la de irse de casa para ser independiente, y cuando volvió en sí, la de regresar a casa.
Rut 1:8 “Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo.” Mas ellas respondieron que irían con ella a su pueblo (Rut. 1:10). Entonces Noemí les explicó que en su pueblo no era como en el de ellas, que podían casarse con quienes ellas quisieran, que para casarse tenía que ser con un pariente del muerto y al oír esto, Orfa besó a su suegra y se fue, pero Rut se quedó abrazada a ella.
Rut 1:15-17 “Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.”Rut le respondió: “No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a donde quiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aún me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.” ¿Estaríamos dispuestos a decirle al Señor lo que Rut le dijo a Noemí?
Sofonías 2:9 “Por tanto, vivo yo, dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que Moab será como Sodoma” y Santiago 2:13 “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.” Todos estuvimos en la casa de Moab, en la casa de la maldición, de la idolatría. La Biblia nos enseña que en Adán todos pecamos, en Adán todos morimos, pero Cristo llevó juicio por todos nosotros cuando estábamos en el mundo. Salimos de la casa de Moab, por la nueva naturaleza de Cristo.
La casa de Noemí en Belén de Judá.
Llegaron Noemí y su nuera a Belén, y toda la ciudad se conmovió por causa de ellas y decían: ¿No es esta Noemí?, pero ella respondió que no la llamaran así, sino Mara, porque decía que en gran amargura la había puesto Jehová. (Rut 1:19-20)
Rut 1:22 “Así volvió Noemí, y Rut la moabita, su nuera, con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.”
En la antigüedad el trigo y la cebada eran fundamentales. El primer grano que se producía en Israel era la cebada, y se utilizaba para alimentar a los animales. La misma representa aquellas personas que se van antes de los siete (7) años de tribulación del mundo; asimismo el pan de cebada simboliza la humildad. El Señor nos insiste en esto: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; en el cielo no se aprende a ser humilde, es en la tierra. Arriba no van a estar orgullosos. Dios está buscando una iglesia humilde no una Iglesia orgullosa.
Muchos anhelamos ser humildes, pero a veces no entendemos la humildad. El Señor le dijo a Pedro en Lucas 22:31 “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo”. Pedro tenía una actitud de Trigo. Lo que se zarandea es el trigo y no la cebada. La zarandeada es para el orgulloso, para el altivo.
Entonces Rut estando en un campo de Belén de Judá, en donde vivía un familiar de Noemí, llamado Booz, comienza a recoger gavillas, que caían de las espigas. Rut 2:2: “Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigasen pos de aquél a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.”
Rut 2:15-16 “Y Booz mandó a sus criados, diciendo: Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis; y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis.” Esto nos muestra que cuando Dios ve tu disposición, tu anhelo, que tu actitud es de su búsqueda, de espigar en un campo, Él te bendice.
Rut 2:14 “Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró.” Esto habla de confianza, de comunión. El señor tiene una dieta especial para ti, conforme a tu necesidad. La base bíblica de esta dieta es Mateo 5:6 “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.”
La casa de Booz:
Rut 3:1-2 “Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien?” “¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas tú has estado? He aquí que él avienta esta noche la parva de las cebadas”. La función del Espíritu Santo no sólo es redargüir de pecado, de justicia y de juicio al hombre, sino a los que ya hemos conocido a Cristo, conducirlos para preparar una esposa para Cristo.
Así como Abraham es una figura de Dios Padre, Isaac una figura del Hijo, el criado lo es del Espíritu Santo, encargado de buscar esposa, y está buscando a aquellos que estén dispuestos a dejar su tierra, su parentela, a dejarlo todo para seguirlo. En el libro de Rut Noemí es figura del Espíritu Santo.
Rut 3:3-4 Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; más no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber. Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer.”
Noemí le dio claves a Rut para que se casara, para que entrara a la casa de Booz. Lavarse, debemos limpiarnos con la sangres de Cristo, ungirse, procurar la unción del Espíritu Santo, colocarse callada a sus pies, no ir a pedir, sino a postrarse a los pies del Señor, a esperar que Él nos diga lo que debemos hacer.
Si quieres casarte con el Señor debes llenarte de la unción del Espíritu Santo. La Iglesia que se va a casar es aquella que aprende a cubrirse en el orden de Dios, a reconocer las autoridades. El Espíritu Santo te está diciendo: Tú puedes ser la esposa del Cordero.” Por eso la bendición que podemos pedir a Dios, es que exista aceite sobre nuestras cabezas, para que así sean siempre blancos nuestros vestidos. Igualmente,la falsa iglesia busca una cabeza visible. La verdadera iglesia de Cristo, no va a la cabeza, sino que se dirige a sus pies.
Rut 3:8-9 “Y aconteció que a la medianoche se estremeció aquel hombre, y se volvió; y he aquí, una mujer estaba acostada a sus pies. Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano.”
Rut 3:15-18 “Después le dijo: Quítate el manto que traes sobre ti, y tenlo. Y teniéndolo ella, él midió seis medidas de cebada, y se las puso encima; y ella se fue a la ciudad. Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ésta le dijo: ¿Qué hay, hija mía? Y le contó ella todo lo que con aquel varón le había acontecido. Y dijo: Estas seis medidas de cebada me dio, diciéndome: A fin de que no vayas a tu suegra con las manos vacías. Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy.”
Resuelto el asunto, Booz declaró ante los ancianos y a todo el pueblo que tomaba por su mujer a Rut la moabita, Rut 4:10. Booz se casó con Rut, y a partir de ese momento la casa de Booz pasó a ser la Casa de Rut, la Casa de Booz.Jehová les dio que concibiesen a un hijo, y fruto de esa unión nació Obed, cuyo significado es adorador, fruto de la verdadera Iglesia.
Así entró una mujer que pertenecía a un pueblo maldito al pueblo de Israel, y no sólo esto, sino que aparece en la genealogía de Jesucristo en Mateo 1:5. Noemí encontró quien la sustentara en su vejez, pues su suegra no la abandonó y por el contrario, le dio a su hijo Obed para que ella, Noemí, fuera su aya. El señor se llevó su amargura y le restauró su naturaleza.
Tres casas, ¿en cuál estás tú? Ya no estás en la casa de la escasez del conocimiento de Dios, porque en la casa de tu Padre Dios hay abundancia de pan, de Palabra. Ahora es el momento de la Casa de la Alabanza, de aprender a valorar la Palabra. Cuando Dios ve que tienes un hambre especial, que eres diligente, que eres una mujer virtuosa, que te levantas y comienzas a tocar su corazón y le dices: “Señor aquí estoy, te amo, te alabo, te exalto, háblame este día porque necesito oírte”; cuando comienzas a decir a quien iré si solo Tú tienes palabras de vida eterna, en ese momento Él te sobreabunda de bendición (manojos de espigas), y permite que tengas una comunión más íntima con Él.
Cuando recibes en lo espiritual, todo lo demás viene por añadidura. Está llegando el momento de que seas humilde y que te postres a sus pies. No espigues en otro campo, porque tú tienes un campo especial y es el de Dios. Medita de día y de noche en la Palabra de Dios y vas a ser como árbol plantando junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, su hoja no cae y todo lo que hace, prosperará. (Salmos 1:3).
Transcripción: Lourdes Familia
Revisión: Everling Núñez
Publicación: Raquel Reyes
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